lunes, 23 de febrero de 2009

Little ... Red ... Riding ... Hood ...


La niña camina por el bosque, sabiendo que no lo debe hacer ... Su vestidito corto le llega por encima de las rodillas y las puntillas del borde rozan sus piernas mientras corre alegremente entre los árboles ... La cestitia de comida se balancea al compás de su caminar ... Su caperuza ondea en el aire como una bandera orgullosa de su nación ...Ella es feliz en su ignorancia, en su inocencia absurda, ronzando la idiotez... Pero ella es feliz, es feliz al fin y al cabo ...

Un lobo la acecha desde la lejanía, sigiéndola siguiloso desde la distancia, sin a penas producir algún ruido sobre las hojas secas del suelo ... Sigue su olor, su olor virginal ... Ese olor puro que despendría su entrepierna, que era acariciada por el aire mientras ella danzaba por el bosque, haciendo que volaran sus coquetas faldas ...

Un crujido ... Salta la alarma ... La niña mira a su alrededor asustada ... La silueta amenazante del lobo se dibujo atrás de ella, acaparando el camino que ella había realizado antes ... No había vuelta atrás, solo cabía seguir hacia delante ... Aunque no sabía por donde seguir ... Se hizo pis en las braguitas del miedo ... Pobre niña boba ... Eso te pasa por no hacer caso de las advertencias de los adultos ...

Corre ... Decía su mente ... Las piernas comenzaron a moverse instintivamente, alternando ese mecanismo perfecto y automático a una velocidad más alta de lo normal ... Su garganta se secaba tratando de respirar ... El aire se colaba por su boca como un hielo cortante ...

Las perversas ramas de los árboles la arrancaba los ropajes, se enganchaban en sus cabellos rojizos, la cortaban como cuchillas las mejillas, los brazos ... Un raíz, con mala idea, se puso en medio de su camino y la hizo tropezar ... Pum ... Cayó al suelo.

Mientras, el lobo no perdió el tiempo y se abalanzó sobre ella, como a una presa caída en las trapas de la naturaleza ... La niña gritaba y lloraba impotente ...¿Le cabía más a hacer? Nada ...

La saliba putrefacta caía como goterones sobre la blanca y limpia piel de la niña ... Ella torcía el gesto de su rostro en una mueca de asco ... El primer mordisco ... Dolía ... Dolía tanto que quemaba ... Las lágrimas de dolor se resbalaban por el rostro, humedecían las pecas de las mejillas ...

Fue poco a poco descuartizando su vientre, desenredando las visceras, hundiendo los dientes en la dulce carne de la virgen ... Dolía ... Si, dolía mucho ... Del dolor, ella cayó en un abismo de nada, dentro de su subconscient, poniendo los ojos en blanco, simulando a la Santa Teresa en éxtasis de Bernini ...

Fin ...