domingo, 9 de noviembre de 2008

Nunca practiques la Peluquería contigo mismo ...


Si, ayer me corté el flequillo ....y me pasé de corto. Ahora me arrepiento de mis cálculos equivocos... Pero bueno, con rollo de pintas que llevo, no queda desentonado del todo, lo único que doy al cante.

Me metí en la ducha y salí de ella. Con el albornoz puesto, me miré al espejo y comprobé en el desastre en el que se había convertido mi pelo. El flequillo me molestaba últimamente, así que agarré unas tijeritas de manualidades y corrí al baño, con un peine fino.

Allí conmenzó el ritual. Todo lo que se suponía que era mi flequillo, me lo eché hacia delante, cambiándome la raya de lado hacia el centro ... Los pelos totalmente alisados me llegaban hasta la mismisima punta de la nariz y más abajo.

Cogí el flequillo con una mano y con la otra empuñé las tijeras. Quería dejarmelo un poco por encima de las cejas. Así que empecé a cortar por esa altura, creyendo que iba a quedar de esa manera.

Suelto mi flequillo y quedaba más corto de lo que había previsto. Rió estúpida y dándome vergüenza, ¡qué atrocidad acababa de cometer!

Me sequé el pelo y entonces ya quise autoasesinarme, no suicidarme... El flequillo quedaba aún más corto al secármelo, pues el pelo me cojía volumen.

Así pués quien me vea no se sorprenda, todo fue un crimen cometido por un acto impulsivo y con poca experiencia.

Moraleja:¡¡¡¡No te cortes el pelo, así pues paga a un peluquero!!!

Fin...