miércoles, 26 de noviembre de 2008

Liberation ...


Encorsetada en estas sensaciones que invaden por completo mi cuerpo, rodeada de mentiras, donde mis deseos más profundos viven dentro de un pequeña cápsula, que albergo en algún rincón perdido de eso que llaman el motor de las sensaciones: el sistema endocrino.

Los dedos puntilleaban el suelo como si fuesen las cuerdas de un violonchello, a un ritmo inquietante, donde los ojos se movía alocadamente de un lado a otro, como si persiguiera con las pupilas es vuelo de una mosca atontada ... Y me tapo los oídos porque todo me molesta, me irrita, y aprieto los dientes, abriendo la boca para emitir el llanto de un gato ...

Entonces, de las manos perturbadoras salió la tuya, tu boca recorrió el medio de mi espalda, esa línea entremetida en la escasa carne de esa zona, echándome tu aliento que refrescaba mis ideas derretidas por el calor de mi rabia, mientras tus dedos se deslizan entre los nudos, deshaciéndolos habilmente, sin caer en sus terribles trampas de enredaderas, tirando de uno y otro, sacándolos de los pequeños agujerillos donde estaban metidos, formando una lazada entrecruzada ...

Por fin el aire llegaba en toda su plenitud a mis pulmones, llenándolos de vida mientras mis ojos sorprendidos se abrían de sopetón y mis manos se abrían y tocaban el espacio, esa masa de nada que nos rodea y da vida a la vez, como un mimo encerrado en una jaula de cristal imaginario. De mis labios se escapó el último aliento de rabia que me quedaba, mientras toda mi masa corporal se dejaba caer sin temor a ser juzgada, sin desafiar a la gravedad y alejándose de los artificios creados por el corsé ...

Fin ...